Sé que es un título muy abierto, pero me refiero a esas etiquetas que ponemos los seres humanos a la primera persona que nos cruzamos. En este caso me estoy refiriendo a aquellas personas que sufren Síndrome de Down, ya que esta semana comencé junto con varias personas más un voluntariado con los mismos. Debemos realizar con ellos actividades físicas y deportivas con ellos, y la sensación con la que salí después de la sesión fue precisamente el título de esta entrada.
Llegamos todos los del grupo con un cierto miedo a lo desconocido, a saber si podrían realizar todo lo que les íbamos a proponer, a si comprenderían nuestras explicaciones, a si nos harían caso… Enseguida nos fuimos dando cuenta de que podían hacer prácticamente de todo, comprendían todo lo que les decíamos y nos hacían mucho más caso de lo que nos hubieran hecho los niños de una clase de primaria.
Es curioso como somos los seres humanos, que tememos todo aquello que desconocemos haciendo bueno el dicho “más vale malo conocido que bueno por desconocer”.
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